Cómo nació tu llamado?

Desde niño mi abuela me llevaba a la Iglesia que regentamos los dominicos en la ciudad de Guatemala: Basilica de Ntra. Sra. del Rosario (Convento de Santo Domingo), y ella inculco un amor profundo por nuestra Madre del Rosario y una cierta admiración, sin saber por qué, por aquel santo de hábito blanco y capa negra... fueron muchos años después, cuando tenía unos 20 años y vivía un buen momento a nivel de estudios superiores y en lo laboral, cuando viví una crisis existencial ¿qué hacer para que mi vida tuviera un auténtico sentido? ¿qué hacer que valga la pena? quizá todo se me iba dando demasiado bien y por eso sentía que algo diferente se me estaba pidiendo.

Así fue como volví al lugar de visitas de la infancia, volví a visitar con insistencia a la Madre y cada vez más me seducía el hábito dominico, pero nadie me decía nada y yo, que años atrás había preguntado en otras congregaciones, no me sentía digno de volver a preguntar... pero entonces fue un fraile el que supo leer mi rostro y se me habló y yo le hablé, era el Prior del convento, que gran honor, creí que todo iba a terminar en una confesión o dirección espiritual, pero me fue conduciendo durante varios meses, me fue contando de la Orden, y descubrí más que el hábito, descubrí a un grupo de hombres siguiendo a Jesús, según el modo ideado por aquel santo que desde niño me había seducido y cuando menos sentí, me preguntó ¿quieres ser fraile dominico? no sabía que decir.

Estaba bien en los estudios (llevaba dos años de adminstración de empresas) y bien en lo laboral (tenia una gerencia media en una empresa de telecomunicaciones) y pues era muy difícil la decisión, pero algo en el fondo me decía que esta propuesta de vida era lo unico que me podía hacer feliz. Esto ocurrió en 1998 y hasta hoy, y en medio de mis fragilidades, me sigo sintiendo llamado y amado, creo que en ningún otro lugar sería tan feliz como lo soy aquí. En suma mi llamado nació en medio de la búsqueda de sentido y felicidad y por ahora creo que el Señor acertó al invitarme.

2. Qué has hecho como fraile?


Hacer un recuento de lo realizado como fraile cuando se es de los jóvenes de la provincia es difícil. Quizá porque uno siente que ha hecho poco: recién en el 2007 terminé la formación: hice prenoviciado en la antigua casa de San Luis Beltrán en Guatemala, mi noviciado fue en el convento de Santo Domingo de San Salvador, y el estudiantado en el convento Santo Tomás de Aquino en Costa Rica. Después nuestro Provincial decidió que fuera a estudiar fuera y me envío a San Esteban de Salamanca, España, en donde terminé la Licenciatura Pontificia en Sagrada Teología.

Al terminar regresé a nuestra Provincia y fui asignado a Cobán, Alta Verapaz, en Guatemala. Allí hice lo que pude ayudando a los frailes que están en la misión con el mundo indígena, esa asignación duró un año y medio. Luego fui asignado al convento de Santo Domingo de Guatemala, en donde tuve las responsabilidades de Rector de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro y auxiliando en pastoral juvenil en nuestra parroquia de San Martín de Porres, un trabajo que disfruto muchísimo.

En marzo de 2011 los frailes del convento me eligieron Prior conventual y con ello pase a disposición de la dirección de la parroquia Santo Domingo y rector de la Basilica de Nuestra Señora del Rosario, además del dirigir el Colegio mixto Padre Betanzos. A pesar de lo absorbente del trabajo sigo colaborando con la pastoral juvenil y universitaria en San Martín pues no puedo negar que es un area pastoral que disfruto mucho.
En lo provincial, durante el último periodo he sido capitular y definidor a la vez que consejero del consejo de provincia y delegado del provincial para la zona Guatemala ciudad.

3. Qué les diría a los y las jóvenes que deseen asumir esta opción de vida y misión?

En un mundo lleno de sinsentido hay que arriesgarlo todo para ganarlo todo. Sin miedo jóvenes, esta vida no es fácil, pero no hay ningún estilo de vida que lo sea. Una cosa puedo garantizarles: la búsqueda de la Verdad, la compasión, y la vida espiritual que derrochan una predicación esperanzadora en un mundo lleno de tinieblas, es algo que vale la pena. Si se arriesgan y son fieles siempre habrá momentos que les harán esbozar una pequeña sonrisao una lágrima de gratitud y sabrán que vale la pena y vale la vida el seguir a Cristo según el modo de Santo Domingo.

Fray Mario Torres Prior Convento Santo Domingo en Guatemala

Dominicos

“Revitalizar nuestra vocación de servidores de la Palabra con el desempeño apostólico de una función teológica creativa para el acompañamiento compasivo del pueblo”

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