“Conocí a la Orden en el año 1986 trabajaba en un grupo eclesial de mi pueblo Concepción de Tres Ríos, en Cartago (Costa Rica) llamado Jornadas de Vida cristiana y el guía espiritual había pertenecido a la Orden de predicadores. Este sacerdote tenía una manera muy diferente de acompañar al pueblo donde vivía con mi familia. Siempre me llamó la atención su preocupación por el bienestar social y la conciencia solidaria que impulsaba. Cuando me decidí a buscar una opción vocacional él me impulsó a conocer a mis hermanos dominicos y desde ese momento me encontré con una opción muy acertada para mi de pertenecer a una Orden que busca acompañar y dignificar al ser humano en todas sus dimensiones.

Mi vida y misión en la Provincia dominicana en Centroamérica. Durante estos 23 años de profeso en la Orden de Predicadores en Centro América he acompañado a mis hermanos en su proceso de formación siendo primero maestro de novicios y por ocho años maestro de los frailes estudiantes. Después de ese tiempo mis hermanos durante dos períodos me han pedido que les acompañe en la coordinación de la misión en todo Centro América. Este acto de confianza de mis hermanos me ha permitido conocer más desde adentro como nace nuestra predicación, las limitaciones y los aciertos que como hermanos predicadores vamos realizando para el bien de todo el pueblo cristiano en Centro América.

¿Por qué soy dominico? Yo diría sencillamente porque en esta vocación de hermanos predicadores he encontrado la mejor manera de encarnar el amor de Dios en la historia humana. Y en esa humanización encontrar que es desde ahí donde yo puedo encontrar quien es y cómo es Dios. He aprendido en mis hermanos dominicos a encontrar diversas maneras y muy creativas de llevar un mensaje del evangelio que libera al ser humano y le ayuda a descubrir su gran potencial de Hijo de Dios y hermano de la humanidad. Tanto nuestro Padre Santo Domingo como tantos y tantos dominicos en la historia han sido capaces de hablar de Dios sin alejarse del ser humano, y al igual que Jesús es desde esa humanidad muchas veces desbordada por el sufrimiento donde Dios sigue hablando de manera sorprendente.

Soy dominico por la misericordia de Dios y de mis hermanos y de manera particular por la riqueza que he encontrado en cada ser humano con el que me he encontrado durante estos pocos años de ser un hermano predicador. ”

Fray Alexis Páez, OP, Fraile Costarricense

Dominicos

“Revitalizar nuestra vocación de servidores de la Palabra con el desempeño apostólico de una función teológica creativa para el acompañamiento compasivo del pueblo”

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