¿Cómo nació tu vocación?

Esta es una pregunta difícil de contestar así en frío. Creo que la vocación, mi vocación es fruto de mi práctica de fe en mi parroquia desde mi adolescencia y de la enseñanza y experiencia de fe de mi madre. Ha sido el crecimiento de la conciencia de encontrarme con el Misterio de la Vida que trasciende mi propio egoísmo y necesidades.

¿Cuál ha sido tu ministerio predicador en Centroamérica?

Gracias a la confianza depositada en mi persona me he desempeñado en tres grades áreas: Durante la etapa de formación en el estudiantado estuve implicado en la formación de laicos. En primera asignación en el ministerio de la Educación.

Recién ordenado en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, ayudando en la Parroquia San Martín. Experiencia maravillosa y significativa con la celebración sacramental, la predicación desde el púlpito y el encuentro con la religiosidad popular de Guatemala.

La tercera asignación se realizó al Colegio Los Ángeles en donde he participado del acompañamiento pastoral en la Institución y desde hace un año estar al frente de la Dirección General. Este Ministerio de Predicación ha sido gratificante y retante, y me ha permito descubrir la importancia de la enseñanza formal.

¿Qué es la contemplación para ti en tu vida de dominico?

Otra pregunta difícil en cierto sentido. Quisiera decirlo de dos maneras. Una no es mía, es de la madre Teresa de Calcuta hablando de la santidad, ella afirmaba que ser santo es ser una ventana mostrando el mundo de Dios. Esa imagen me gusta para hablar de la contemplación, entendiéndola como un punto de partida para mostrar la plenitud desde esta terrenalidad y trascendencia.

Otra imagen para manifestar desde mi ser dominico la contemplación es vivir en armonía la auténtica y profunda humanidad con la trascendencia del Misterio de la Gratuidad en el diario caminar con otros compañeros y compañeras de camino.

¿Qué le dirías un joven que quiera compartir esta experiencia?

Que se anime con ganas y gusto. No le diré que será fácil, pero le diré que vale la pena. Es una experiencia maravillosa y dura, gratificante y retadora, es la experiencia de ser un ser humano que se descubre, acepta y comparte la alegría de haber recibido una buena noticia desde el amor, el perdón y la misericordia recibida.

Fr. Estuardo López Milián, OP -Guatemalteco, en la misión de Costa Rica.

Dominicos

“Revitalizar nuestra vocación de servidores de la Palabra con el desempeño apostólico de una función teológica creativa para el acompañamiento compasivo del pueblo”

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