Elías de Jesús Muñoz López

Mi llamado al servicio de Dios nació dentro de una familia campesina, rodeado de familiares y personas de mi cantón en El Salvador. Este llamado lo pude vivir cuando me sentí movido a predicar a unas personas de una comunidad muy lejos de la parroquia a la cual pertenezco, ellas no tenían la posibilidad de escuchar la Palabra de Dios todos los días. No podían leerla porque la mayoría no había ido a la escuela, por tanto necesitaban de otra persona para que les leyera la Palabra y se las explicara. La necesidad de Dios que tenían estas personas hizo suscitar en mí un llamado a servir a los sedientos y necesitados de Dios. Me sentí llamado a entregar mi vida al servicio de la predicación desde un estilo de vida más comprometido.

Esto me movió, y me mueve, a buscar el seguimiento de Jesús. Mi primer encuentro con la Orden de Predicadores fue gracias a mi mamá que un día me recomendó confesarme en la Parroquia El Carmen de Santa Ana, El Salvador.

Ahí encontré a una persona muy humana que supo iluminarme espiritualmente, hablo de fray Federico, él me motivó a seguir los pasos de Jesús desde la vida dominicana. Me gustó mucho lo que hacían los dominicos y me invitó a llevar un proceso de discernimiento con ellos. Estaba convencido que Dios me estaba llamando a ponerme a su servicio.

Hice un año de proceso de discernimiento vocacional con el acompañamiento de fray Carlos Cáceres, promotor vocacional de El Salvador. Al finalizar este año, aunque con dudas y temores, desde lo más interno de mi ser, dije que sí quería optar por la vida religiosa dominicana. Luego me integré al proceso de formación en el Prenoviciado Centroamericano en Costa Rica, en el cual ya tengo ocho meses de formación. Hasta la fecha, me siento muy contento por estar aquí. Ese llamado que Dios hizo un día en mí se sigue fortaleciendo en la experiencia de la vida comunitaria, el estudio, oración y la predicación.

Paso a paso, la llamada de Dios en mí va tomando forma y se va configurando en este caminar de maduración vocacional. Ahora me estoy preparando como verdadero predicador con la misión de llevar la Palabra a los sedientos de Dios.
Siempre he agradecido a Dios por fijarse en mí y doy gracias a mis padres que siempre me llevaron por las sendas del Señor.

“La vocación es la llamada de Dios hacia la felicidad y en la que cada persona se siente realizada con lo que hace y vive”

Elías de Jesús Muñoz López Prenovicio Salvadoreño de primer año en Costa Rica

Dominicos

“Revitalizar nuestra vocación de servidores de la Palabra con el desempeño apostólico de una función teológica creativa para el acompañamiento compasivo del pueblo”

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