¿Cómo nos formamos para ser frailes dominicos en Centroamérica?

Toda persona tiene la misión de descubrir su vocación. Dios nos ha llamado a la vida, vivir con intensidad es nuestra primera vocación. Asumiendo el llamado de Dios a la vida, tenemos la responsabilidad de descubrir cuál es nuestra misión, cuál es el sentido de nuestra existencia. Esta búsqueda desembocará en una opción fundamental que marque lo que somos y hacemos. Para eso, se requiere desarrollar una capacidad de escucha de Dios, de descubrimiento de nosotros mismos y de las necesidades de nuestro entorno.

En la Iglesia, además de la vocación a la vida, Dios nos ha llamado a la vida cristiana por medio de nuestro bautismo. Los cristianos somos seguidores de la persona y del mensaje de Jesús de Nazaret, e intentamos encarnar en nuestra realidad sus enseñanzas. El seguimiento de Jesús puede ser asumido desde diferentes opciones de vida: el laicado (ya sea desde la soltería o el matrimonio), el sacerdocio y la vida religiosa. Por eso, es necesario descubrir cuál es nuestra vocación.

Una opción vocacional es la vida religiosa dominicana, ser fraile predicador al estilo de Santo Domingo de Guzmán. Para descubrir la posibilidad de este llamado, la Orden de Predicadores en Centroamérica ofrece un proceso de acompañamiento y discernimiento vocacional. Lo llamamos etapa de captación vocacional.

Para ser parte de la captación vocacional hay que visitar alguna de nuestras comunidades de frailes en Centroamérica y ponerse en contacto con el fraile asignado para acompañar a las personas con inquietudes vocacionales, a este fraile lo llamamos promotor vocacional. Hay un promotor vocacional para cada país de Centroamérica.

“La etapa de captación vocacional la entendemos como el tiempo durante el cual el joven demuestra inquietud o deseo hacia la vida sacerdotal y hacia la vida consagrada. En esta búsqueda se acerca a la Orden y tiene sus primeros contactos con ella con el afán de informarse y clarificar sus opciones vocacionales, todo esto desde su propio ámbito familiar” (RFP 31). Esta etapa incluye dos grandes mediaciones: las entrevistas periódicas con el propio promotor vocacional y la participación en convivencias, encuentros o espacios de redes vocacionales donde se comparte con otros jóvenes las inquietudes vocacionales y se van abordando diversas temáticas con miras a brindar herramientas de discernimiento. El itinerario de esta etapa es marcado por el Manuel de Promoción Vocacional de la Provincia San Vicente Ferrer en Centroamérica. Esta etapa tiene una duración aproximada de un año y concluye con la toma de decisiones de cada joven participante y de la Orden. Esta etapa da luces para discernir un ingreso o no al prenoviciado, para seguir descubriendo la vocación dominicana.

EL PRENOVICIADO
El prenoviciado “es una etapa de formación inicial, en la que el aspirante se inaugura en la experiencia de vivir en una comunidad de la Orden, formándose integralmente a fin de clarificar sus motivaciones y adquirir procesualmente idoneidad suficiente para comenzar el noviciado” (RFP 48). Esta etapa supone la transición del prenovicio desde la vida laical y familiar hacia la vida religiosa y comunitaria.

El prenoviciado tiene una duración de tres años y se realiza en la Casa filial Santo Tomás de Aquino perteneciente al Convento de Nuestra Señora de los Ángeles en San José, Costa Rica. En esta etapa el prenovicio es acompañado por el director del prenoviciado, como responsable directo, y una comunidad de frailes. Durante el prenoviciado se realizan los estudios filosóficos en la Universidad Teológica de América Central Monseñor Óscar Arnulfo Romero (UTAC). La etapa pretende que el prenovicio profundice sobre su opción, continúe su proceso de madurez humana y cristiana, y aprenda lo propio de la dinámica comunitaria de vida. El proceso del prenoviciado le permitirá tener claridad para la toma de decisiones y optar o no por ingresar al noviciado.

EL NOVICIADO
“El noviciado es un año especialmente dedicado al encuentro con Dios, consigo mismo, con los demás y con la tradición de la Orden haciendo suyos los valores y actitudes que nos identifican con el carisma apostólico de Santo Domingo” (RFP 109). “Es un tiempo fuerte de prueba y discernimiento. Se trata de verificar la propia vocación y su realización en el carisma dominicano, para una opción personal, libre y responsable que culminará con la profesión, exigiéndole al candidato un nivel teologal en sus opciones manifestadas en el compromiso consigo mismo y con la comunidad provincial” (RFP 110).

La etapa del noviciado permite iniciarse en la vivencia religiosa dominicana desde sus valores, su espiritualidad y sus signos. El noviciado suele iniciarse con la toma del hábito dominicano y concluye con la primera profesión religiosa llamada profesión simple. Esta etapa es acompañada por el maestro de novicios, responsable directo, y una comunidad de frailes. La Provincia San Vicente Ferrer en Centroamérica ha discernido enviar a sus novicios a otras entidades dominicanas en América Latina para fortalecer la experiencia de la interprovincialidad dominicana. En los últimos años, los novicios centroamericanos han vivido su noviciado en Aguaviva, México o en Cusco, Perú.

La profesión simple coloca al fraile en la etapa del estudiantado. “Es el tiempo de la última etapa de la formación inicial, donde continúa la formación integral (especialmente académica), en la que el fraile se incorpora y compromete en la vida plena de una comunidad y en la misión de la Orden; clarifica y profundiza su vocación dentro de la Provincia; cierra sus procesos de autoconocimiento y madurez personal; consolida su vida en el amor personal a Jesucristo y la entrega al Reino, según el carisma dominicano, a fin de optar definitivamente por la consagración religiosa a través de la profesión solemne” (RFP 139).

EL ESTUDIANTADO
El estudiantado tiene una duración de cuatro a cinco años aproximadamente. En esta etapa se realizan los estudios de teología de forma seria y sistemática obteniendo grados académicos universitarios. El estudiantado se ubica en el Convento Santo Domingo de Guzmán en San Salvador, El Salvador. Los estudios de teología se realizan en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas (UCA). La etapa es acompañada por el maestro de estudiantes, responsable directo, y una comunidad de frailes. Esta etapa concluye con la profesión solemne en la que el fraile profesa su compromiso de ser religioso hasta la muerte. En el caso de los frailes que se han sentido llamados al ministerio ordenado, concluye con las ordenaciones diaconales y sacerdotales.

Al terminar el estudiantado el fraile es asignado a una comunidad de religiosos de la Provincia a integrarse en la dinámica fraterna y apostólica. Eso sí, a continuar su proceso de formación pues uno nunca termina de formarse.

“No nacemos dominicos sino que crecemos y nos convertimos paulatinamente en dominicos. La formación humana, intelectual, espiritual y afectiva necesita ocupar un lugar especial a fin de que podamos asumir la misión de la predicación de la Orden” (Capítulo de Trogir 134). La formación dominicana es toda una aventura… ¿Te animas a compartir con nosotros esta aventura de descubrimiento personal; de vivir comunitariamente; de contemplar a Dios; de estudiar para buscar la Verdad; y servir a la Palabra creativa y compasivamente en nuestros pueblos?

Dominicos

“Revitalizar nuestra vocación de servidores de la Palabra con el desempeño apostólico de una función teológica creativa para el acompañamiento compasivo del pueblo”

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