Fray Antonio de Valdivieso, O.P.

Fray Antonio de Valdivieso nace en Burgos, España entre 1495 y 1500. Desde muy joven ingresa a la Orden de Predicadores, probablemente en 1512. Se sabe poco de los primeros años de vida dominicana de fray Antonio, aunque es probable que ejerciera algunos ministerios en su España natal, e incluso que haya estado misionando en las tierras peruanas.

Fray Antonio es nombrado Obispo de Nicaragua en 1543. Sin ser consagrado obispo, viaja a las tierras nicaragüenses a finales de ese año, o en los inicios de 1544. En mayo de 1544 ya se encuentra en Nicaragua asumiendo su misión desde una opción muy clara por los miserables de la diócesis, los indígenas que son explotados de muchas maneras por los encomenderos. Desde sus primeros días en Nicaragua redacta algunas cartas denunciando ante las autoridades españolas los abusos que se comenten en contra de los indígenas y la difícil situación que vive la Iglesia.

En 1545 por una cédula real se le encomienda el cuidado pastoral del territorio de Costa Rica. Desde esa fecha, la Diócesis de Nicaragua se siguió llamado “Diócesis de Nicaragua y Costa Rica”. El 8 de noviembre de 1545 fray Antonio será consagrado obispo en las tierras de Gracias a Dios, Honduras. Él será el primer obispo que se consagra en tierras centroamericanas con la participación de tres obispos como es propio de esa liturgia. Su consagración episcopal le permite encontrarse con fray Bartolomé de Las Casas, con quien escribirá dos cartas que manifiestan el apoyo de Valdivieso al pensamiento lascasiano.

Al regresar a las tierras nicaragüenses, Monseñor Valdivieso sigue asumiendo la defensa del indígena como la opción que perfila todo su quehacer episcopal. Esto le atraerá problemas con autoridades locales y regionales. Los españoles encomenderos le expresarán de muchas maneras su descontento con sus acciones pastorales, de manera especial la familia Contreras, dueña de la mayor parte de las encomiendas nicaragüenses, y sus secuaces. De hecho, fray Antonio escribe algunas cartas donde testimonia la posibilidad de su asesinato por parte de los grupos dominantes en Nicaragua.

Fray Antonio era un hombre de profunda oración. Su encuentro con Jesús, a quien llamaba su “Verdadero Esposo” le permite asumir un ministerio profético, aún cuando conoce de las posibilidades de su martirio. Fray Antonio de Valdivieso muere asesinado el 26 de febrero de 1550 en León, Nicaragua. Ese día era Miércoles de Ceniza, el prelado celebró en la mañana la liturgia correspondiente. Mientras que los hijos de Rodrigo de Contreras (Hernando y Pedro), y la esposa (María de Peñalosa) organizaban las acciones que desembocarían en el martirio del obispo nicaragüense. Ellos organizaron una turba enardecida que se presentó a la casa episcopal. Ahí se encontraba fray Antonio jugando ajedrez con fray Alonso y otro clérigo. Fray Antonio intenta esconderse, sin embargo, fue encontrado por Hernando de Contreras en un pasillo, donde le propinan estocadas y es apuñalado con una daga. Monseñor Valdivieso le pide a fray Alonso y al clérigo que busquen alguien que lo curara. Sin embargo, ellos notando la gravedad de las heridas lo invitan a salvar su alma. Él se confiesa entonces con fray Alonso, pide un Crucifijo y lo adora devotamente. Luego, en brazos de su madre Catalina Álvarez Calvente y rezando el Credo, entrega su vida al Señor.

Monseñor Antonio de Valdivieso es el primer obispo mártir en las tierras centroamericanas. Él escribió doce cartas, en las cuales manifiesta su amor al indígena, su deseo de servir a Dios y a la comunidad por medio del ministerio episcopal, y como la plantación de una nueva Iglesia es algo propio de la misión episcopal. Monseñor Valdivieso escribió que “el obispo no es sólo para tener mitra y renta, sino para usar jurisdicción, corregir vicios y fundar virtudes, y remediar las opresiones que se hacen a sus ovejas”.

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