El pasado sábado 29 de octubre, la imagen de la Santísima Virgen del Rosario, patrona de la República de Guatemala, salió en procesión extraordinaria, en ocasión de los 800 años de fundación de la Orden de Predicadores. 
Fue una experiencia de mucha bendición, ya que los frailes dominicos tenemos la dicha de custodiar una imagen histórica y muy significativa para la Provincia y para el pueblo guatemalteco.

HISTORIA

A mediados del siglo XVI, y por encargo del fraile dominico Lope de Montoya, tres excelentes escultores de la ciudad de Santiago de los Caballeros tuvieron el acierto, las calidades artísticas y el honroso encargo de realizar, en plata pura, la imagen de Nuestra Señora del Rosario. Los tres maestros, discípulos del platero sevillano Andrés Revolledo, burilaron esa imagen basándose en la que tenía la Cofradía del Rosario y que era conocida como Nuestra Señora de la Antigua, ataviada con un traje en forma de campana. La imagen fue bendecida en 1592 y ubicada en el Templo de Santo Domingo.

La época más triste para la ciudad de Santiago de los Caballeros sucedió en 1773, cuando en el día 29 de julio un fuerte terremoto destruyó y asoló esa ciudad. El estremecimiento de la tierra fue tal que la duración y variedad de movimientos no fue fácil referir aún por los que fueron testigos de esa tragedia, pues la turbación y angustia no daba lugar a reflexiones. Al igual que las otras edificaciones, el Templo y Convento de Santo Domingo quedó totalmente en ruinas.

Con motivo de la devastación de la ciudad de Santiago de los Caballeros, el Cabildo del Ayuntamiento decidió trasladar la capital a otra sede, el Valle de la Ermita o de la Virgen, llamando a la nueva ciudad la Nueva Guatemala de la Asunción, fundada provisionalmente el 1 de enero de 1776 y, en definitiva, mediante orden real del 23 de mayo del mismo año.

En consecuencia, también se trasladó la efigie de Nuestra Señora del Rosario a una iglesia provisional, que en junio de 1778 los frailes dominicos ya tenían construida. En 1792, se inició la construcción formal del hoy monumental Templo de Santo Domingo, habiéndose prolongado su construcción por 16 años.

El 5 de noviembre de 1808, todas las campanas de la ciudad repicaron en señal de júbilo. Con una solemne procesión en las calles, donde se observaron casas profundamente adornadas e iluminadas, fuegos artificiales y descargas de artillería, la imagen de Nuestra Señora del Rosario ingresó a la nueva edificación, para ocupar como trono real el camarín principal del altar mayor, teniendo todo el Templo como regia capilla.

Los próceres de la Independencia de Guatemala proclamaron a la Virgen del Rosario como patrona de la nueva nación, en 1821; y ante ella juraron no descansar hasta obtener la libertad de Guatemala, lo cual lograron el 15 de septiembre del mismo año.

El 1 de octubre de 1843, el entonces presidente de la República de Guatemala, Rafael Carrera, reafirmó que la Virgen del Rosario del Templo de Santo Domingo es Jurada Patrona de todas las Armas del estado.

En 1883, Su Santidad, el Papa León XIII exhortó a la Iglesia que no sólo sea festivo el 7 de octubre, sino que todo el mes sea celebrado con solemnidad en honor a Nuestra Señora del Rosario. Aquella noticia llegó con júbilo a Guatemala, en donde ya se tenía la devoción del rezo del Rosario; pero fue hasta en 1888 cuando, en Guatemala, Fray Julián Riveiro y Jacinto, o.p., hizo realidad la solemnidad de la festividad en mención con las características actualmente conocidas, entre otras: ornamentación dentro y fuera del Templo de Santo Domingo, vigilias, alboradas, procesiones y rezos públicos, durante todo el mes de octubre.

El 16 de octubre de 1931, el Papa Pío XI emitió el Decreto para la Coronación Pontificia de la imagen de la Virgen del Rosario. El 28 de enero de 1934, en feliz acontecimiento y honor conferido a Monseñor Luis Durou y Sure, XIV Arzobispo de Guatemala, como representante del Sumo Pontífice, se coronó solemnemente a dicha imagen como Reina y Patrona de Guatemala. Esa celebración religiosa se realizó en el atrio de la Iglesia Catedral, es decir al aire libre, ya que no se encontró ningún otro templo lo suficientemente grande que pudiera albergar a los innumerables feligreses.

En 1969, al considerar la arraigada devoción del pueblo guatemalteco hacia el rezo del Santo Rosario, el Papa Paulo VI concedió al Templo de Santo Domingo la categoría y dignidad de Basílica Menor de Nuestra Señora del Rosario; lo que se concretó el 27 de septiembre de 1970 a cargo del Excelentísimo Cardenal Mario Casariego.

El 4 de octubre de 1992, el entonces Alcalde de la ciudad capital, Oscar Rafael Berger Perdomo, en conmemoración del IV centenario de la veneración de la imagen de Nuestra Señora del Rosario, la declaró Alcaldesa Perpetua de la Ciudad Capital.

En nuestros días, la devoción al Rosario Perpetuo sigue vigente, siendo su casa matriz la Basílica Menor de Nuestra Señora del rosario, extendiéndose a lo largo y ancho del país en diferentes parroquias. Sigue representando a los legionarios de María, poniendo en nuestras Horas de Guardia toda nuestra atención y devoción para alcanzar de tan admirable Madre los más copiosos frutos de gracia para nuestra nación. En ese sentido, contemplar a Santa María, bajo la advocación del Rosario, debería motivar a quien la contempla a querer ser fiel al discipulado en y desde la iglesia, para “dar razón de la esperanza cristiana”

Una mirada en el tiempo, un relato para el futuro.

En el marco del jubileo de los 800 años de nuestra Orden de Predicadores y en vísperas del III Capitulo Provincial, les invitamos cordialmente a que nos acompañes a la presentación de esta obra, que recoge el caminar de nuestra Orden a lo largo de cinco siglos en América Central. 

Agradecimiento a la asistente provincial

Luego de cuatro años de trabajo arduo y muy reconocido como colaboradora de nuestra Provincia como Asistente del Provincial y debido a sus próximos planes matrimoniales, Melanie, se despide agradecida con todos por estos fecundos años.

El día 31 de octubre del presente año, fue homenajeada por los frailes y personal de la Parroquia San Martín. Luego de un fraterno almuerzo, el Provincial le ofrecía un obsequio en nombre los hermanos: Una bicicleta, indicando los recorridos que hemos dado junto a ella, y el trecho que ahora recorre hacia el camino de su realización personal.

Simplemente ¡Muchas Gracias, querida Melanie!
Bendiciones en la próxima etapa de tu vida.
Si desean agradecer y enviarle algún mensaje lo pueden hacer a su mail:

mels.zuniga@gmail.com

Bodas de oro parrroquiales

La Parroquia San Martín de porres, zona 15, Parroquia Santo Tomas de Aquino, Inmaculada de Tivoli y la Rectoría Nuestra Señora del Perpetuo Socorro llegan a sus 50 años de existencia. 

Dominicos

“Revitalizar nuestra vocación de servidores de la Palabra con el desempeño apostólico de una función teológica creativa para el acompañamiento compasivo del pueblo”

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